
1. Introducción
La esterilización es el proceso de conseguir la esterilidad, en la que no
existen grados; un objeto, superficie o substancia es, o no es, estéril. Si es
estéril no contiene organismos viables o células presentes y si se le protege
contra la contaminación, la condición estéril permanecerá indefinidamente. La
desinfección implica que el material ha sido tratado a fin de eliminar o
reducir el riesgo de organismos patógenos, pero no implica que todos los
organismos viables hayan sido inactivados Los procedimientos de esterilización
son aplicados para:
(1) asegurar que un proceso o experimento sea llevado a cabo solamente con el
organismo deseado,
(2) permitir la utilización segura de los productos,
(3) evitar contaminación ambiental,
(4) impedir la deterioración de un producto.
La esterilización se lleva a cabo o bien eliminando los organismos
viables, como en la filtración, o matándolos de una de las siguientes
formas:
(1) calentando en presencia o ausencia de agua,
(2) irradiando con radiaciones ultravioleta, gamma o rayos X,
(3) tratando con productos químicos en solución o en forma gaseosa.
La elección del agente depende de las circunstancias, servicios existentes,
naturaleza del material o equipo que ha de ser esterilizado, y coste.
2. Resistencia a la esterilización
Las esporas bacterianas son las células vivas conocidas más resistentes al calor
y la esterilización debe ser capaz de eliminar las esporas más resistentes de
las especies más resistentes. Se ha descrito que las esporas de las bacterias
termófilas sobreviven el vapor de agua a presión (200 kPa o 30 psi) a 134 °C
durante entre 1 y 10 minutos, y el calor seco a 180 °C durante al menos 15
minutos. La resistencia de las esporas individuales dentro de una población
varía, y cuanto mayor sea la población, mayor es el número de esporas
individuales más resistentes. La resistencia de las esporas será afectada
también por las condiciones de esporulación, condiciones de almacenamiento y
edad, así como por las condiciones durante y después del calentamiento. El
organismo más resistente a radiaciones es Deinococcus (= Micrococcus)
radiodurans que se ha encontrado que sobrevive a dosis tan altas como
6.000 krad.
3. Mecanismos de muerte
3.1. Calentamiento
La muerte de una espora es necesaria solamente para desnaturalizar
irreversiblemente todas las moléculas de cualquier enzima que sea esencial para
la germinación o el crecimiento, o alternativamente para dañar irreversiblemente
el gen para una enzima esencial. El calentamiento causa la ruptura del DNA pero
la asociación protectiva entre el DNA y el dipicolinato cálcico de la espora
bacteriana hace más probable que el daño letal en la esterilización por calor
implique la inactivación de proteínas. La resistencia de las proteínas al calor
es una función de su hidratación, y cuanto mayor sea la cantidad de agua, más
fácilmente entrará en los dominios hidrofóbicos internos de las moléculas de
proteínas causando un cambio irreversible en su conformación. Las estimaciones
del contenido en agua de las esporas han variado en el rango de aproximadamente
5-20 %.
En la esterilización húmeda el vapor a presión tiene dos funciones importantes:
(1) condensándose sobre el material que va a ser esterilizado permite que el
calor se transfiera rápidamente causando un aumento rápido de la temperatura;
(2) las propias moléculas de agua aumentan, o al menos mantienen el nivel de
hidratación dentro de la espora.
En la esterilización con calor seco el calor es transferido muy lentamente y la
tendencia es reducir más el nivel de hidratación y de esta forma proteger las
proteínas de las esporas; las esporas son considerablemente más resistentes al
calor seco que al calor húmedo.
3.2. Radiación
La irradiación mediante luz ultravioleta de longitud de onda 250-280 nm conduce
a un daño en el DNA que es proporcional a la dosis de radiación. El daño
principal es la formación de dímeros de pirimidinas entre bases adyacentes; los
mecanismos de reparación son capaces de restablecer la integridad del DNA pero
es improbable que funcionen en una espora durmiente. La radiación ultravioleta
no es muy penetrante y no se puede confiar en ella como agente esterilizante, a
menos que se pueda garantizar la exposición directa del organismo contaminante.
Los rayos gamma y los rayos X son más útiles debido a su alto poder de
penetración. Existen dos clases principales de efectos:
(1) se produce un gran número de rupturas de cadenas sencillas y de la doble
cadena del DNA;
(2) muchas moléculas dentro de la célula son ionizadas dando lugar a formas
tóxicas altamente reactivas, como peróxidos y radicales libres, a los que los
grupos -SH de las enzimas son particularmente susceptibles.
3.3. Agentes químicos
Los agentes químicos esterilizantes pueden matar como resultado de su capacidad
de oxidar o alquilar. Muchos son también tóxicos para el hombre, o
carcinogénicos, y puede requerirse un equipo especial para su uso. Por ejemplo,
el óxido de etileno es violentamente explosivo en mezclas con el aire, es
crónicamente tóxico a concentraciones no detectadas por el olfato y puede
producir hipersensibilización de la piel, eritema y edema.
4. Determinación de la destrucción de los microorganismos
Para matar organismos, cualquiera que sea el método, se requerirá una dosis
letal, que dependerá de la duración del tratamiento nocivo. Por tanto, en los
procesos de calentamiento, la relación temperatura/tiempo será lo más
importante, en la radiación la energía de transmisión/tiempo y en la
esterilización por agentes químicos, la relación concentración/tiempo. En todos
los casos otros factores alterarán estas relaciones, por ejemplo la presencia de
agua, de oxígeno u otros gases o agentes protectores como proteína, temperatura,
etc. Cualquier dato sobre mortalidad debe incluir las condiciones
experimentales, y en particular, puesto que el tamaño de la población
determinará la consecución del proceso de esterilización, siempre debe indicarse
el nivel inicial de contaminación.
Debido a dificultades experimentales en determinar los tiempos de muerte, puede
encontrarse en la literatura una amplia variedad de valores para supuestamente
la misma cepa u organismo.
4.1. Definiciones
El tiempo térmico letal (el tiempo más corto que lleva destruir los
microorganismos a una temperatura determinada) y el punto térmico letal
(la temperatura más baja que se necesita para matar a los organismos en 10
minutos) son frecuentemente citados, pero a menos que sean conocidos el tamaño
inicial de la población y las condiciones precisas, no son particularmente
útiles. Un parámetro más útil es el tiempo de reducción decimal o
valor D, tiempo (en minutos, a una temperatura determinada) que se requiere
para reducir la población viable al 10% de su valor previo. El valor-Z es
el cambio de temperatura que se requiere para modificar el valor D por un factor
de 10.
4.2. Cinética de muerte
Bajo condiciones letales, los organismos de una población no mueren
sincrónicamente. Estadísticamente la inactivación durante un período finito (es
decir a medida que la dosis letal aumenta) es proporcional al número de células
viables al principio del período, es decir, la población muere exponencialmente.
Por tanto una gráfica del logaritmo del número de supervivientes a cualquier
tiempo (dosis) durante el tratamiento contra el tiempo transcurrido de
tratamiento (dosis), producirá una línea recta. Cuando el descenso logarítmico
es constante desde el tiempo cero, la curva es una forma de cinética de «choque
único» (es decir, una lesión irreversible es suficiente para matar a una célula)
y se describe mediante la ecuación:
N/No = e exp-kd (1)
donde No = población inicial, N = número de supervivientes después de la dosis o
tiempo de tratamiento, d = dosis o tiempo de tratamiento y k = velocidad
constante de muerte específica.
No todas las poblaciones exhiben cinética de «choque único» pudiendo encontrar
una curva con un hombro antes del comienzo de la inactivación logarítmica, en
cuyo caso las cinéticas de supervivencia son de la forma
N/No = 1-(1-e exp-kd)expn (2)
donde n es un número de extrapolación igual a la intersección sobre el eje N/No
que da el número de «choques» requeridos para la letalidad. O bien existe un
requerimiento de choques múltiples para letalidad o alternativamente, cada
«unidad» viable puede consistir en varias células o esporas diferentes y la
inactivación de la unidad no se observa hasta que cada componente sea
inactivado. (En la práctica también se encuentran curvas de supervivientes no
lineales).
El valor D también se obtiene por interpolación como el tiempo
transcurrido durante cualquier unidad de reducción logarítmica de los
supervivientes sobre la parte recta de la gráfica. Cuando los logaritmos de los
valores D a diferentes temperaturas se trazan frente a la temperatura, se
encuentra que la relación es generalmente una Iínea recta de la cual puede ser
obtenido directamente el valor z por interpolación.
Mientras los valores D son muy dependientes de las condiciones, tanto de
tratamiento como de recuperación, los valores z son bastante menos
dependientes de estos factores. Los valores z pueden ser importantes para
determinar los límites de un proceso ya que los materiales pueden ser incapaces
de soportar ciertas temperaturas. Sin embargo, los valores z no pueden
ser verdaderamente constantes a lo largo de un amplio rango de temperatura, ya
que por debajo de una temperatura particular no ocurrirá ningún daño y el valor
D sería infinito.
5. Determinación de las condiciones de esterilización
La dosis de esterilización requerida dependerá del nivel inicial de
contaminación. Para una población que exhiba curvas de «choque único» a varias
temperaturas o dosis de radiación, para cualquier número de esporas en la
población, inicialmente el cálculo de las condiciones del proceso que se
requieren para cualquier grado de probabilidad de éxito en la esterilización se
realiza fácilmente. Por ejemplo para una población contaminante de 10 exp8
organismos, la aplicación de 8 valores D de tiempo de procesamiento a una
temperatura determinada reduciría el logaritmo del número de supervivientes a
cero, es decir, a un organismo, y asumiendo un descenso logarítmico continuo en
la población, un valor D adicional de tiempo de procesamiento
representaría la probabilidad de 1 en 10 de encontrar un superviviente, es
decir, de no esterilizar.
5.1. Unidad de letalidad
Para comparar las capacidades relativas de esterilización de los diferentes
procesos de calentamiento se requiere una unidad de letalidad. La unidad
escogida es el efecto letal de un minuto de calentamiento a la temperatura de
121 °C. La letalidad relativa puede ser expresada en términos de valores F
basados en la relación:
F = t x 10 exp(T -121)/z (3)
donde t = tiempo de aplicación del tratamiento letal, T =
temperatura en °C y z = aumento de temperatura requerido para reducir el
período de calentamiento en un 90 %(es decir el valor z ).
En el caso modelo t = 1 minuto de calentamiento y T = 121°C de
forma que F = 1. En casos prácticos, puesto que la resistencia relativa
de los organismos a diferentes temperaturas varía, debería ser empleado el valor
z de los contaminantes más resistentes a la temperatura. Las esporas más
resistentes al calor que se encuentran normalmente, tienen un valor z de
10 °C y este valor puede ser utilizado si no se pueden llevar a cabo
experimentos específicos. Utilizando z = 10 el valor patrón de F
se denomina Fo a la temperatura de 121 °C.
Si a un proceso se le asigna el valor de F = 4, este proceso produciría
una muerte equivalente a la de 4 minutos de tratamiento control. Si tales
procesos fueran aplicados a un organismo modelo cuyo valor D fuera de 2,0
minutos, la reducción de viabilidad sería de 100 veces. La muerte esperada para
cualquier población inicial contaminante en la que se conocen el valor D
para el organismo y F para el proceso, se puede obtener a partir de la
ecuación:
F s = D (log N o - log N ) (4)
en la que F s es la capacidad letal integrada del calor recibido por
todos los puntos en el material calentado durante el proceso de calentamiento.
Correspondientemente si se conocen las cuentas viables inicial y final puede
definirse F s para el proceso.
Para medios de fermentación una probabilidad aceptable de fallo en la
esterilización puede ser de 0,001 (1 fallo de cada 1.000 preparaciones). Si por
ejemplo va a realizarse la esterilización de 100 litros de líquido de maceración
de maíz y el nivel de contaminación es de 10 e6 esporas viables por ml, la
contaminación biológica total será de 10 e11 esporas. Si la temperatura de
procesamiento es de 121 °C y el valor D de las esporas del Bacillus
contaminante a esta temperatura es de 3 min entonces, con cinética de «choque
único» el tiempo de procesamiento requerido (utilizando la ecuación 4) para
tener una probabilidad de fallo de 0,001 es de un total de 14 x D = 42
minutos. (Si la curva de muerte es de «choque múltiple» debe añadirse el tiempo
correspondiente al hombro).
Si por alguna razón, por ejemplo la destrucción de un componente nutricional, no
es posible utilizar esta combinación de tiempo/temperatura, será posible
encontrar un nuevo tiempo de procesamiento a partir de la ecuación:
t = 42 x 10(121-T )/z (c.f Ecuación 3)
Si se está utilizando el organismo modelo y la nueva temperatura es 131 °C,
entonces con F = 1,0 y z = 10 el nuevo tiempo de procesamiento
sería t = 42 x 10 exp-1= =4,2 min. En otras palabras si se eleva la
temperatura de esterilización en 10 °C, el tiempo de calentamiento debería
disminuirse en 10 veces. Sin embargo, si el organismo contaminante más
resistente es mucho menos resistente que el organismo resistente modelo, con un
valor D de por ejemplo 1,2 min a 121 °C, entonces para llevar a cabo la
letalidad equivalente a 121 °C, de la ecuación 4.
F s = 1,2 (log 10 exp11 - log 10 exp-3) = 16,8 min
Si se fueran a esterilizar los 100 litros de medio mediante un cambiador de
calor de flujo continuo con una capacidad de 10 litros y se mantiene la
temperatura a 131 °C, la contaminación total para 10 litros es 10 exp10 . El
equivalente F s para el proceso se convierte en 1,2 x 13 = 15,6 min, y el
tiempo de residencia (t r) durante el que se va a mantener la temperatura
de 131 °C será de:
t r = 1,56 min
Asumiendo un flujo de pistón perfecto y un calentamiento a la entrada y un
enfriamiento a la salida instantáneos, la velocidad requerida de flujo del medio
será de 10/1,56 = 6,4 litros/min-1. La ventaja práctica de utilizar procesos
rápidos a alta temperatura en la esterilización es que las energías de
activación para la destrucción térmica de muchos componentes de interés varía
entre 10 y 25 Kcal/mol y los coeficientes de temperatura para tales reacciones
son menores que para la esterilización.
En la industria alimentaria el peligro más serio para la salud es la presencia
de Clostridium botulinum, el formador de esporas patogénico más
resistente al calor, así como el agente más tóxico. Los valores D de las
esporas a 121 °C son del orden de 0,2 min. Debido a que se pensaba que los
alimentos no procesados utilizados en la industria conservera podían contener el
equivalente a una espora de Cl. botulinum por gramo y a que una gran
industria puede procesar, digamos, 10 exp11 g por año, fue considerada razonable
una protección del orden de 12 x D por lote tratado. Redondeando hacia
arriba se consideró un procesamiento de 3 min a 121 °C el tratamiento control.
En la práctica los niveles de contaminación son más probablemente de 10 exp-3 a
10 exp-4 esporas de C. botulinum por gramo y con la excepción de uno o
dos episodios notables, la industria conservera ha tenido un historial
notablemente bueno.
En los procesos de esterilización clínica en los que la carga biológica en un
lote individual de, digamos, vendas contaminadas puede ser muy considerable las
relaciones tiempo-temperatura de esterilización son:
Para calor húmedo: Para calor seco:
vapor 134 °C (207 kPa, 30 p.s.i.) 3 min 160 °C 45 min
vapor 126 °C (138 kPa, 20 p.s.i.) 10 min 170 °C 18 min
vapor 121 °C (103 kPa, 15 p.s.i.) 15 min 180 °C 71/2 min
vapor 115 °C (69 kPa, 10 p.s.i.) 20 min
Sobre estas bases un tiempo de mantenimiento de 15 min de vapor a 121 °C
equivale a 75 x D, lo que hace la probabilidad de fallo en relación a la
supervivencia de C. botulinum casi imposiblemente remota.
5.2. «Tiempo de tratamiento» y «Ciclo de tiempo»
Independientemente de lo grandes que sean los volúmenes de líquido (e incluso
más los de sólidos) que hayan de ser esterilizados, los tiempos de calentamiento
y de enfriamiento se vuelven apreciables y ocupan la mayor proporción del tiempo
del ciclo. Esto sucede incluso para lotes de medio a escala de laboratorio.
Estos datos muestran claramente que con un tiempo establecido de 10 min, el
tiempo de calentamiento era casi dos veces más largo para las unidades de
volúmenes más pequeños y 6 veces mayores para las unidades de volúmenes más
grandes.
El calentamiento discontinuo de los volúmenes que se necesitan a escala
industrial implicará tiempos considerablemente más largos de calentamiento y
enfriamiento antes de que se pueda llevar a cabo la inoculación. Durante tales
ciclos los efectos letales se extienden a lo largo de un rango mucho más amplio
del ciclo que el tiempo real de mantenimiento y es necesario integrar el efecto
letal sobre el programa conjunto tiempo-temperatura si se desea evitar el grave
deterioro del medio. La determinación de los efectos letales integrados en un
gran contenedor cuyo contenido no sea calentado homogéneamente es un proceso
complejo. Una práctica sencilla es medir la temperatura (mediante un termosensor)
en el punto más impenetrable al calor, tomar nota de su variación con el tiempo,
representar esta relación sobre papel gráfico de «letalidad» y obtener la
letalidad total integrada (valor F del ciclo a partir del área bajo la
curva. El papel de letalidad tiene una abscisa de tiempos y en ordenadas están
marcadas las temperaturas, pero la escala está en unidades relativas de
letalidad. Tomando como unidad los efectos letales de 1 min a 121 °C, 1 min a
111 °C es 0,1 unidades, ya que D es 10 veces mayor (1/10 del efecto de
muerte) para una caída de 10 °C siendo z = 10 °C (el valor control
aplicado normalmente); similarmente 1 min a 101 °C es 0,001 unidades.
6. Métodos prácticos
6.1. Calentamiento
La esterilización puede ser en lotes o continua. Para la esterilización por
calor el vapor debería estar siempre saturado, de forma que una pequeña bajada
en la temperatura (por contacto con material más frío) cause la liberación de
vapor de condensación.
Procesos discontinuos
(a) Autoclaves. Estos son vasijas relativamente pequeñas para la
esterilización por vapor de volúmenes de hasta unas decenas de litros, para
fermentación a escala de laboratorio y para la esterilización de fermentadores
pequeños, y (por extensión) para ciertos productos estériles en la industria.
Los autoclaves son controlados normalmente mediante manómetros y termómetros y
ambos deben ser controlados. Todo el aire debe ser eliminado antes del ciclo de
calentamiento, ya que mezclas de aire y vapor a una presión determinada
alcanzarán una temperatura más baja que la del vapor puro a la misma presión.
Al final del tiempo de mantenimiento debe permitirse un tiempo adecuado de
enfriamiento durante el que la presión debe descender lentamente. La liberación
brusca de la presión causa roturas o violento burbujeo y derrame del contenido
al hervir. Cuando se carguen montajes, como fermentadores, se debe tener cuidado
acerca del estado de las válvulas y los cierres para permitir el acceso del
vapor a los recipientes.
(b) Inyección directa del vapor. Un fermentador grande tiene generalmente
adaptadas las tuberías y las válvulas necesarias para la esterilización de la
vasija y de las tuberías de alimentación asociadas mediante inyección directa
del vapor. En algunos casos puede añadirse al fermentador ya estéril el medio
esterilizado separadamente, pero también es posible esterilizar el lote de medio
in situ. Si se utilizan inyecciones directas de vapor se debe tener en
cuenta el hecho de que entre 10 y 20 % del volumen final serán debidos a
condensación.
Mientras la eficiencia térmica de este proceso es alta, la fuerte formación de
espuma durante el burbujeo puede limitar la transferencia del calor. Asimismo
muchos medios de fermentación pasan a través de una fase de alta viscosidad
durante el calentamiento, particularmente en medios ricos en almidón. También se
produce la formación de grumos sólidos a partir de «papillas» y el centro de
tales grumos puede no alcanzar nunca una dosis letal total adecuada. Para
minimizar estos problemas debe tenerse el cuidado adecuado en los lotes de
mezclar y agitar los constituyentes durante la preparación y esterilización del
medio.
Otras causas de fallo en la esterilización pueden deberse al mal diseño de
ingeniería cuando los orificios de inserción de los termómetros, las uniones,
las aberturas de muestreo etc., producen grietas o cavidades en la que los
agregados sólidos resisten los procedimientos subsiguientes de limpieza y
esterilización.
(c) Calentamiento indirecto. Este se lleva a cabo indirectamente pasando
vapor de agua a través de una espiral de intercambio de calor o de una camisa.
En vasijas encamisadas el área que existe de transferencia de calor dependerá
del diámetro del tanque y cuanto más grande sea la vasija más lenta será la
velocidad de calentamiento. Para sistemas con espirales internos la relación
área/volumen puede permanecer más o menos constante cualquiera que sea el tamaño
del reactor. El calor en este procedimiento es menos eficiente que por inyección
directa y en ambos casos permanecen los problemas de enfriamiento, generalmente
conseguido mediante espirales.
Deben tenerse en cuenta las reacciones no deseadas debidas al calentamiento. Es
común entre ellas la oxidación de los fenoles y la reacción de Maillard, entre
los azúcares reductores y los grupos amino (aminoácidos y proteínas) que
originan productos de condensación, que puede inactivar gran parte de los
carbohidratos y del nitrógeno aminado. Estas reacciones se ven favorecidas a pH
alcalino. Sin embargo, parte de la «cocción» puede también aumentar el valor
nutricional de un medio. Dependiendo de los procedimientos disponibles puede ser
posible esterilizar los ingredientes por separado y mezclarlos asépticamente y
esto se hace frecuentemente en trabajo a escala de laboratorio. La
esterilización generalmente causa una variación del pH, generalmente hacia pH
más acido y es común el reajuste después de la esterilización.
Esterilización por flujo continuo
Estos procesos tienen la ventaja de que son rápidos, ahorran espacio de planta
(comparados con un esterilizador en lotes independiente) y debido al corto
tiempo de los procesos mejoran la calidad del medio. En el diseño del equipo
deberían considerarse las tres etapas del ciclo a fin de conseguir:
(1) un rápido calentamiento
(2) un tiempo de mantenimiento a la temperatura de esterilización
(3) un rápido enfriamiento
Inyección directa del vapor
Como los procesos discontinuos, este ofrece una alta eficiencia de transmisión
del calor y bajo coste de capital. El vapor se inyecta directamente en el medio
que fluye a través de un mezclador de tipo Venturi y el flujo se mantiene a la
temperatura de esterilización (digamos 140 °C) en una espiral perfectamente
aislada térmicamente, en la que el tiempo de residencia determina el valor F
de tratamiento. Luego se pasa directamente a una refrigeración rápida. El
enfriamiento más rápido se consigue por evaporación instantánea: el fluido desde
la espiral de mantenimiento pasa a través de una válvula de entrada a una cámara
de expansión en la que la rápida caída de la presión causa la vaporización del
vapor y la temperatura baja a aproximadamente 100 °C. Una desventaja es el
exceso de espuma que se origina. Alternativamente (o adicionalmente) el
enfriamiento puede llevarse a cabo en un cambiador de calor utilizando el medio
frío que entra como un absorbente de calor, con un ahorro considerable de
energía. El enfriamiento hasta la temperatura de inoculación puede ser
completado mediante un cambiador de calor enfriado por agua.
Calentamiento indirecto por vapor
Para el calentamiento rápido puede utilizarse una placa cambiadora de calor a
través de la que se pasa vapor a 500-690 kPa (80-100 p.s.). El área de cambio de
calor puede ser considerable, comparada con el volumen que contiene, y el uso de
materiales, como titanio ha permitido crear un eficiente equipo, fuerte, ligero
y anticorrosivo. La limpieza y el montaje pueden también llevarse a cabo
fácilmente con estas unidades; no se introduce ninguna condensación y las
impurezas presentes en el vapor no entran en el medio. El mantenimiento y el
enfriamiento se pueden llevar a cabo como anteriormente.
Con ambos tipos de esterilizadores el calentamiento producirá la coagulación de
las proteínas del medio y el material insoluble puede causar problemas
adhiriéndose a las superficies. El vapor conducido por tuberías también se
utiliza para la esterilización directa (en línea) de válvulas, cierres y puertas
de muestreo, así como de filtros de aire. Los requerimientos de diseño para
estos son críticos, particularmente en plantas a escala industrial.
Esterilización por calor seco
La esterilización por calor seco se lleva a cabo en hornos provistos de
ventiladores para la circulación del aire caliente. La forma de empaquetar el
horno es de gran importancia ya que la transferencia del calor desde el aire
seco es muy baja. Puede solamente utilizarse para materiales sólidos, como
material de vidrio del laboratorio, talco, etc., capaces de soportar las altas
temperaturas que se necesitan. Para seguir la velocidad de calentamiento se
emplearán termosensores.
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